¿Se pueden hackear los autos eléctricos?

El aumento de ventas significativo de autos ecológicos en todo el mundo ha dejado una puerta abierta a las ciberamenazas en los puntos de recarga. ¿Qué dicen los especialistas en software?

En muchas partes del mundo, los gobiernos impulsan de manera cada vez más acelerada el paso hacia las tecnologías más ecológicas para combatir el cambio climático y reducir su dependencia de los hidrocarburos.

En la industria automotriz, los vehículos ciento por ciento eléctricos han tomado esa posta. Sin embargo, la expansión de esta clase de vehículos puede verse alterada por las ciberamenazas en los puntos de recarga

Noruega construyó una red de 17.000 puntos de recarga, mientras que el Departamento de Transporte de Estados Unidos anunció que hará lo mismo y para ello cuenta con un plan de 5.000 millones de dólares.

En Argentina, el mercado de autos eléctricos es incipiente, pero se espera que para 2025 haya más de 200 puntos de carga en todo el país.

En este sentido, el proveedor especializado en ciberseguridad a nivel mundial, Check Point Software Technologies, alerta sobre las ciberamenazas a que pueden enfocarse en los puntos de recarga de vehículos eléctricos (EV) y advierte que pueden retrasar su uso generalizado.

A pesar de las medidas que se están llevando a cabo, la industria no está haciendo lo suficiente para hacer frente a las amenazas de ciberseguridad en torno a los dispositivos IoT.

Cuando los usuarios cargan sus vehículos, también hay una conexión de datos entre el vehículo y su centro EV. Las estaciones de carga están conectadas a Internet y, como cualquier otro dispositivo IoT, son vulnerables a las acciones de los ciberdelincuentes. Si un atacante puede acceder a un centro de carga, esto podría tener graves consecuencias.

Entre ellas aparece el riesgo para la seguridad del usuario, ya que a través de un punto de carga un ciberdelincuente podría acceder al sistema de gestión del motor de un automóvil y comprometer la seguridad, el rendimiento o inutilizarlo por completo.

Comprometer la red de recarga de vehículos eléctricos puede ser otra vía de ataque: los ciberdelincuentes podrían dejar fuera de servicio toda una red de centros de recarga aprovechando una sola vulnerabilidad en un único dispositivo. Esto podría significar una pérdida de ingresos para el operador, así como un trastorno incalculable para la red de autovías.

También aparecen las pérdidas comerciales: además de apagar una red de centros EV, los ciberdelincuentes podrían acceder al software de gestión del operador y soltar un ransomware con el consiguiente daño financiero y de reputación.

Por último, el sistemas de pago puede poner en peligro un centro de distribución de vehículos eléctricos, lo que supondría una pérdida económica importante tanto para el conductor como para el operador de la red.

Check Point Research informó recientemente de un aumento global del 59% en los ataques de ransomware. No pasará mucho tiempo hasta que se compruebe el potencial de explotación de las estaciones de recarga de vehículos eléctricos, por lo que es fundamental que las nuevas tecnologías más ecológicas estén protegidas.

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